Quererme es un acto de rebeldía

Una mañana al mirarme al espejo noté que las pequitas de la nariz que hasta hace nada eran “lindas” se habían unido y convertido en una gran peca, parecía destinada a hacerme la vida cuadritos. Era imposible no notarla, la odié de inmediato y por supuesto no la aceptaba, contrariando a mis principios intenté cubrirla con muchas capas de maquillaje, pero seguía a la vista de todos.

Fui al dermatólogo para salir de dudas, llegué a pensar que era cáncer de piel o algo muy malo aflorando. Afortunadamente no era nada de eso, eran las pecas de siempre, se hicieron más fuertes y profundas, yo esperaba que la doctora me diera una fórmula mágica que la hiciera desaparecer, pero eso no pasó, me dio varias alternativas para lidiar con ella, aplicar laser, diversos tipos de peeling, toneladas de bloqueador, cremas y más cremas, me quedó clarísimo, no sería un proceso rápido ni  vería resultados a corto plazo.

El primer día en la oficina fue súper incomodo, recibí cualquier cantidad de comentarios “tienes una mancha”, “los lentes te marcaron”, todos preguntaban. Los siguientes días no fueron distintos, todos preguntando lo mismo, una y otra vez y yo repitiendo la historia de cómo llegó esa enorme peca a mi nariz. Cada vez que iba a la peluquería a teñirme el cabello, la lava cabezas terminaba limpiando mi nariz con un paño, intentando sacar la “mancha”, cada visita terminaba con mi historia de la peca. Todos los días no sólo tenía que verla en el espejo, siempre tenía alguien recordándome que había una enorme peca habitando en mi nariz, resaltando del resto de las otras. 

Me costó alrededor de tres años pasar el umbral en el que mi imagen en el espejo y los comentarios de los demás dejaron de hacer ruido, llegué a acostumbrarme a la peca, lo que me había causado tanto malestar, de la nada había desaparecido, no me refiero a que ya no estaba, no, seguía ahí, solo que el cerebro como mecanismo de adaptación y defensa pasó algo tan insignificante a otro plano, ya no enfocaba mi atención en eso, claro seguía cuidándome porque siempre estaré propensa a que pueda crecer, ponerse más oscura o cambiar de forma, pero ya no por estética sino por salud.

Los estándares de belleza de hoy nos hacen creer y peor aún, terminamos creyendo que somos inadecuados, así como somos, porque no tenemos el cuerpo, la talla, la piel, los músculos, el cabello ni la estatura “perfecta”, es larga la lista de requisitos creados por  “expertos” y la industria de la belleza para vernos y sentirnos bien.

Los anuncios publicitarios y las redes sociales se han abocado a desvirtuar el hombre y la mujer natural, nos muestran un cuerpo corregido y reconstruido con cirugías, implantes, liposucciones, colágeno, fundas dentales, extensiones de cabello y muchos retoques más, tratan de hacernos creer que si  tenemos celulitis, estrías, granos, varices, calvicie, canas, ojeras, pecas y montón de cosas más somos inadecuados. 

No estoy en contra de cuidarse, comer más sano, maquillarse, querer subir o bajar de peso, incluso realizarse uno que otro procedimiento, verse y sentirse bien, siempre que estas acciones no nos esclavicen. Si no somos conscientes, si no sabemos quiénes somos, corremos el riesgo de entrar en una carrera sin fin, se nos podría ir la vida intentando cientos de tratamientos alcanzando la “belleza” para gustarle al otro y ser aceptados.

Amor Propio

La invitación es a ser auténticos y  dejar de hacer sentir a los demás inadecuados, solo así crearemos espacios de tolerancia y respeto, seremos más los que reconozcamos la belleza en diferentes presentaciones, una de ellas la nuestra. Aunque la sociedad nos imponga un molde, no lo hagamos parte de nuestra vida, sentirnos hermosos, queridos y felices es algo que no podemos dejar en manos de nadie, es nuestra responsabilidad, eso es amor propio. 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios sobre “Quererme es un acto de rebeldía

  1. Muy buen enfoque, sabes tambien soy venezolano viviendo en USA, cuando estaba en mi pais podia gastar grandes sumas de dinero en vanidad y cosas sin sentido, ya que estoy en otro pais y todo cuenta cuando de plata se refiere y poder ver las cosas de marca y dedirme a mi mismo no lo necesito, es vanidad, no necesito 15 pares de zapatos solo para se aceptado
    gracias feliz dia
    Alfredo Lucena

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