Como un volcán

Se presentó sin avisar, era difícil verlo venir, uno jamás piensa que algo así le pasaría a un ser querido, pero estaba pasando y tenía nombre, brote psicótico, de la noche a la mañana replantearse la vida de una manera tan drástica, tener ideas bastante extrañas y adoptar una personalidad megalomaníaca, resulta abrumador para cualquiera que no sabe a qué se enfrenta, éste fue el indicio que algo no estaba bien, las especulaciones comenzaron de inmediato, cada uno desde su trinchera de conocimiento o desconocimiento, “lo agarró las drogas”, “le echaron brujería, hay mucha maldad y envidia”, “ese es el demonio que anda suelto”, “se volvió loco”, eran solo algunas.

Estábamos en plena crisis, porque eso es un brote psicótico, una crisis temporal, un momento de total descompensación del psiquismo, que se manifiesta con alucinaciones y delirios, él podía ver, escuchar y percibir cosas que no eran reales, estaba viviendo una realidad que no era la realidad, estaba fuera de sí, son varias las causas que pueden detonar un brote, actualmente las drogas y el alcohol son considerados la principal causa a nivel mundial, éste tipo se conoce como brote psicótico experimental o inducido, también puede estar asociado a una patología de alguna enfermedad mental o trastorno de personalidad, pero esto era distinto, se trataba de un brote ocasionado por estrés, nadie está ajeno al contexto social en el que vivimos, los niveles de exigencia, violencia y agresividad a los que estamos expuestos diariamente son bárbaros, ¿quién está preparado para eso?

Él  había llegado a su límite, en un ambiente social muy deteriorado, estaba agobiado por tantas exigencias, algunas impuestas por él, otras propias del sistema, principalmente por lo que demanda querer sobresalir en el entorno académico, eso le costó horas de sueño y saltarse algunas comidas, vivía estresado, preocupado por el futuro, se olvidó de vivir el presente, éste fue el detonante.  

Cualquiera puede tener un brote psicótico ocasionado por estrés, sin importar la edad,  algunos detonantes pueden ser un ambiente laboral hostil, presión estudiantil, problemas económicos, la muerte de una persona cercana, sobrevivir a un accidente, ser víctima de robo, situaciones de gran impacto emocional, por eso es importante estar alerta ante algún cambio significativo en el comportamiento de un ser querido, las señales se presentan en forma distinta, incluso es posible que puedan lograr pasar desapercibidas, no dormir bien, cuando habitualmente duerme, interpretar de manera personal los comentarios o tomarlos en sentido literal, hacer comentarios fuera de lo normal, aportando ideas extrañas, intentar aislarse de los amigos, ausentarse sin razón del trabajo, de los estudios, descuidar la apariencia o transformarla bruscamente. Es muy difícil que uno mismo se dé cuenta que está teniendo un episodio psicótico, por ello la responsabilidad recae sobre la persona con la que hace vida de manera inmediata, las decisiones que tome afectarán positiva o negativamente al paciente, he sabido de casos en que los familiares acuden al padre o pastor de la parroquia para ponerlo en las manos de dios, en nuestro caso, a pesar que la mayoría de las personas que nos rodean profesan alguna religión, sin titubear y en absoluto consenso nuestra decisión fue apostar a la ciencia.

Comenzamos a cuestionarnos y a investigar, recibimos mucha información, no sabíamos por dónde empezar, tuvimos la primera evaluación de un psiquiatra que lo atendió a domicilio, le recetó un tratamiento antipsicótico, las primeras horas fueron de mucha tensión, no reaccionó de la mejor manera, nos dimos cuenta que no estábamos preparados para abordarlo, no fue nada fácil, era algo nuevo, tanto para él, como para nosotros, además que él no tenía conciencia que estaba enfermo, por lo que resultó difícil entenderlo, controlarlo y hasta suministrarle los medicamentos.

Encontramos una clínica especializada en rehabilitación mental, la recomendación que dieron los médicos especialistas en psiquiatría y psicología fue internarlo, darle los primeros auxilios, tratamiento farmacológico y observación para bajarle los niveles de excitación del cerebro, porque un brote psicótico erupciona como un volcán, intempestivamente, es algo que se debe atender de inmediato.

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Volcán  Cotopaxi – Ecuador

Recordar este pedazo de la historia es necesario, sin duda alguna todo se rompió, no sólo los químicos de su cerebro estaban alterados, todos nos vimos afectados, nuestra dinámica cambió, una situación así hace reflexionar a cualquiera, el acompañamiento de médicos, familiares y amigos estuvo a la altura del compromiso que teníamos con él, porque dependía de nosotros tomar la mejor decisión, pero el mayor mérito es de él, por tener suficiente valor y fuerza de voluntad para asumir esta experiencia, reponerse como lo ha hecho, salir adelante y comenzar una forma más sana de vivir.

¿Qué aprendí?, el cuidado de la mente es tan importante como la salud física, a prestar mayor atención en qué invierto mi tiempo, en que ideas participo, dormir y comer bien es básico y elemental, por lo tanto, no se negocia, que el más potente antidepresivo es hacer ejercicio y disfrutar de las bondades de un día soleado. 

   

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